· Maria Kovaleva · Artículos  · 5 min read

Senolíticos: promesa y realidad

De ahí surge la idea de los senolíticos: sustancias diseñadas para eliminar de forma selectiva determinadas células senescentes.

De ahí surge la idea de los senolíticos: sustancias diseñadas para eliminar de forma selectiva determinadas células senescentes.

En nuestro organismo existen células que dejan de dividirse pero no desaparecen. Se conocen como células senescentes.

En pequeñas cantidades pueden ser útiles: participan en la reparación de tejidos, en ciertos mecanismos de protección frente a tumores y en otros procesos biológicos. El problema aparece cuando, con la edad, empiezan a acumularse y permanecen durante más tiempo en los tejidos. La investigación actual relaciona esta acumulación con inflamación crónica, fibrosis y distintas enfermedades asociadas al envejecimiento.

De ahí surge la idea de los senolíticos: sustancias diseñadas para eliminar de forma selectiva determinadas células senescentes.

¿Por qué pueden ser problemáticas estas células?

Una célula senescente no solo deja de dividirse. También puede liberar moléculas inflamatorias, factores de crecimiento y otras señales capaces de alterar el entorno que la rodea.

Este conjunto de señales se conoce como SASP, senescence-associated secretory phenotype.

Estas moléculas pueden afectar a células vecinas y contribuir a mantener un estado de inflamación crónica. Por eso, hoy las células senescentes se estudian no solo como una consecuencia del envejecimiento, sino también como uno de sus posibles mecanismos.

Con la edad, además, el sistema inmunitario puede perder eficacia a la hora de reconocer y eliminar estas células, lo que favorece su acumulación.

¿Qué son los senolíticos?

Los senolíticos son fármacos o compuestos experimentales que intentan aprovechar determinadas vulnerabilidades de las células senescentes para inducir su eliminación, procurando dañar lo menos posible a las células sanas.

Entre las primeras combinaciones más estudiadas se encuentran dasatinib y quercetina. Con el tiempo han aparecido muchos otros candidatos, incluidos enfoques basados en pequeñas moléculas, inmunoterapia y tecnologías celulares.

La lógica es atractiva:

si conseguimos eliminar parte de las células que contribuyen a la inflamación y al deterioro de los tejidos, quizá podamos mejorar su función.

Pero una hipótesis prometedora no equivale todavía a una terapia demostrada.

¿Por qué generan tanto interés?

En modelos animales, los resultados han sido llamativos.

La eliminación de determinadas células senescentes ha conseguido mejorar algunos parámetros funcionales y reducir manifestaciones de ciertas patologías asociadas con la edad.

Estos resultados impulsaron con fuerza la investigación en longevidad y dieron lugar a los primeros ensayos clínicos en humanos.

Pero aquí hay una diferencia esencial: lo que funciona en animales no puede trasladarse automáticamente a las personas.

¿Qué sabemos en humanos?

Los senolíticos ya se han probado en pequeños estudios clínicos relacionados con enfermedades y condiciones concretas.

Algunos trabajos han mostrado cambios en biomarcadores y señales preliminares de posible beneficio. Sin embargo, todavía no existen pruebas sólidas de que los senolíticos produzcan un beneficio clínico claro y generalizado en humanos.

A día de hoy no se puede afirmar que los senolíticos:

  • ralenticen de forma demostrada el envejecimiento humano;
  • aumenten la esperanza de vida;
  • rejuvenezcan el organismo;
  • prevengan enfermedades asociadas a la edad en personas sanas.

Estas afirmaciones van más allá de la evidencia disponible.

El principal problema: no todas las células senescentes son iguales

Uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años es que las células senescentes son muy heterogéneas.

Pueden comportarse de forma distinta según:

  • el tejido;
  • el tipo de célula;
  • la causa de la senescencia;
  • la edad;
  • la enfermedad concreta.

Por eso, un fármaco que funciona bien sobre un tipo de célula senescente puede ser poco eficaz sobre otro.

Esta es una de las razones por las que los investigadores hablan cada vez más de estrategias senolíticas personalizadas, en lugar de un único tratamiento universal.

¿Debemos eliminar todas las células senescentes?

No.

La senescencia celular también cumple funciones beneficiosas. Participa en la reparación de heridas, en el control de células dañadas y en determinados mecanismos antitumorales.

Por tanto, el objetivo no puede ser simplemente “limpiar” el organismo de todas las células senescentes.

La verdadera dificultad consiste en identificar qué células son perjudiciales, en qué tejido y en qué momento.

La selectividad es uno de los mayores retos de esta área de investigación.

Senolíticos y suplementos no son lo mismo

La palabra “senolítico” empieza a aparecer cada vez más en la publicidad de suplementos.

Pero que una sustancia se estudie en laboratorio no significa que un suplemento comercial tenga un efecto antienvejecimiento demostrado.

La quercetina, por ejemplo, se estudia en algunas estrategias experimentales, pero eso no convierte automáticamente a cualquier suplemento de quercetina en una terapia anti-age eficaz.

Un mecanismo biológico plausible no es lo mismo que un beneficio clínico probado.

Hacia dónde va la investigación

Actualmente se investigan varias estrategias:

  • senolíticos más selectivos;
  • senomórficos, que no eliminan las células, sino que reducen sus señales perjudiciales;
  • tratamientos inmunológicos que ayudan al organismo a reconocer mejor las células senescentes;
  • sistemas de administración dirigida hacia tejidos concretos.

Es posible que las futuras terapias sean mucho más precisas que los primeros senolíticos experimentales.

Entonces, ¿podemos hoy “eliminar las células envejecidas”?

La idea tiene una base científica sólida y es una de las líneas más interesantes de la biología del envejecimiento.

Pero, por ahora, los senolíticos siguen siendo un campo experimental, no un tratamiento estándar para ralentizar el envejecimiento en personas sanas.

Lo verdaderamente relevante es el cambio de enfoque que representan.

En lugar de tratar únicamente enfermedades individuales cuando ya aparecen, la ciencia intenta comprender y, en el futuro, intervenir sobre mecanismos biológicos comunes que participan en múltiples procesos asociados a la edad.

Si estas estrategias demuestran su eficacia y seguridad, podrían abrir una nueva etapa en la medicina de la longevidad.

Pero hoy sigue existiendo una distancia importante entre una biología prometedora y una terapia antienvejecimiento realmente demostrada.

Volver al Blog

Articulos Relacionados

Ver todos los articulos »