· Maria Kovaleva · Artículos  · 3 min read

¿Puede el intestino influir en cómo envejecemos?

Con la edad, el microbioma cambia. ¿Puede su estado influir en la forma en que envejecemos? Qué dice hoy la investigación sobre intestino y longevidad.

Con la edad, el microbioma cambia. ¿Puede su estado influir en la forma en que envejecemos? Qué dice hoy la investigación sobre intestino y longevidad.

En nuestro intestino viven billones de microorganismos. En conjunto forman el microbioma, un ecosistema complejo que participa en la digestión, el metabolismo, el sistema inmunitario y la producción de numerosas sustancias biológicamente activas.

Con la edad, el microbioma cambia. Pero la pregunta que más interesa hoy a los investigadores es otra: ¿puede su estado influir en la forma en que envejecemos?

Qué ocurre con el microbioma con la edad

En las personas mayores, el microbioma suele volverse menos estable y más sensible a factores como la alimentación, los medicamentos, las enfermedades crónicas y el nivel de actividad física.

Algunos estudios han observado que las personas que envejecen manteniendo un buen estado de salud presentan determinados perfiles microbianos con más frecuencia. Algunas bacterias, como Akkermansia, Butyricimonas y Odoribacter, se han relacionado con un envejecimiento saludable.

Pero conviene ser precisos: una asociación no demuestra que esas bacterias sean la causa de una mayor longevidad.

Por qué las bacterias intestinales pueden influir en el envejecimiento

Los microorganismos intestinales producen numerosas sustancias que interactúan con nuestro organismo.

Entre las más estudiadas se encuentran los ácidos grasos de cadena corta, como el butirato. Estas moléculas participan en el mantenimiento de la barrera intestinal y en la regulación de la respuesta inmunitaria y la inflamación.

Como el envejecimiento suele ir acompañado de un aumento de la inflamación crónica de bajo grado, los científicos investigan si determinados cambios del microbioma pueden intensificar o reducir este proceso.

¿Existe un “microbioma de la longevidad”?

Por ahora, no.

Es cierto que en personas muy longevas se han encontrado patrones interesantes, pero el microbioma depende de muchos factores:

  • país y entorno;
  • alimentación;
  • estilo de vida;
  • medicamentos;
  • estado general de salud.

Por eso, la idea de que existe una combinación universal de “bacterias de la longevidad” resulta demasiado simplista.

La investigación actual presta cada vez más atención a la diversidad, la estabilidad y la función del ecosistema intestinal en su conjunto.

Qué podemos hacer hoy

Las estrategias con más respaldo siguen siendo bastante sencillas:

  • mantener una alimentación variada;
  • consumir suficiente fibra;
  • incluir diferentes alimentos de origen vegetal;
  • realizar actividad física con regularidad;
  • evitar el uso innecesario de antibióticos;
  • cuidar la salud metabólica.

La alimentación y el estilo de vida pueden modificar tanto la composición como la actividad del microbioma.

¿Y los probióticos?

Aquí la respuesta es más compleja.

Los probióticos y prebióticos pueden modificar determinadas poblaciones bacterianas y algunos estudios muestran efectos positivos en personas mayores.

Sin embargo, todavía no podemos afirmar que exista un probiótico universal capaz de “rejuvenecer” el microbioma o ralentizar el envejecimiento.

El efecto depende de factores como las cepas utilizadas, la alimentación y el estado inicial de cada persona.

¿Se podrá “rejuvenecer” el microbioma en el futuro?

Es una línea de investigación muy activa.

Actualmente se estudian:

  • nutrición personalizada;
  • combinaciones de probióticos y prebióticos;
  • postbióticos;
  • intervenciones dirigidas sobre la microbiota intestinal.

Algunos de estos enfoques son prometedores, pero todavía no forman parte de una terapia antienvejecimiento estándar.

Lo más importante

La relación entre microbioma y envejecimiento parece cada vez más relevante, pero todavía no se ha demostrado que modificar el microbioma por sí solo pueda prolongar la vida humana.

La forma más rigurosa de expresarlo hoy sería:

un microbioma saludable probablemente forma parte de un envejecimiento saludable, pero no es un “secreto de la longevidad” por sí mismo.

Y precisamente ahí está su interés: muchos de los factores que ayudan a mantener un microbioma equilibrado —una buena alimentación, movimiento y un estilo de vida activo— también son pilares fundamentales de la salud a cualquier edad.

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